La tarde del pasado sábado 26 de septiembre de 2026, el estado Mérida vivió una jornada de profunda trascendencia espiritual con la llegada del Nuncio Apostólico en Venezuela, Monseñor Alberto Ortega Martín, al municipio Cardenal Quintero. Acompañado por el Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, y sacerdotes de diversas parroquias de la entidad, el representante del Vaticano fue acogido calurosamente por la feligresía en la entrada del sector Tía Justa, marcando el inicio de una visita pastoral inolvidable para esta comunidad andina.
El primer contacto estuvo cargado de expresiones culturales y de una gran calidez humana, bajo la organización del presbítero Luis Omar Jaimes, párroco de la zona, junto a los grupos de apostolado y la comunidad católica. Niños, jóvenes y adultos mayores protagonizaron un recibimiento lleno de simbolismos, donde la destacada agrupación Cumbres Andinas ofreció la primera muestra musical de la jornada, complementada con la entrega de dulces típicos de la región y diversas presentaciones artísticas que reflejaron la identidad y devoción de los pobladores.
Posteriormente, la comitiva se integró a una colorida y concurrida caravana que recorrió la avenida San Jerónimo hasta llegar a la emblemática plaza Bolívar. Las autoridades municipales, cuerpos de seguridad, comparsas y cientos de fieles esperaban frente al templo parroquial Santo Domingo de Guzmán para rendirle honores y darle la bienvenida oficial a esta casa de oración.
Una vez dentro del templo, Monseñor Alberto Ortega cumplió con un momento de profunda espiritualidad al postrarse ante el Santísimo Sacramento para dar gracias a Dios. Acto seguido, la Alcaldía y la Cámara Municipal le condecoraron otorgándole la prestigiosa Orden Cardenal Quintero, mientras que el padre Luis Omar Jaimes le hizo entrega de un cuadro elaborado por el artista plástico Yoholver Yosué Becerra Uzcátegui, a petición expresa del propio creador.
La solemnidad del recinto también enmarcó entrañables presentaciones culturales, destacando la participación del grupo de danza de niñas, la muestra del Programa Simón Bolívar de la Escuela Bolivariana «Martha González» bajo la dirección del profesor Walter Garcés, y la interpretación de un tema musical especial compuesto en su honor por el cantautor popular Jesús Ramírez.
Para culminar los actos del primer día, el Nuncio Apostólico dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes, transmitiendo un mensaje de paz y la buena nueva enviada por el Papa en su calidad de representante pontificio, y concluyendo el encuentro con una solemne bendición para toda la comunidad.
Continuando con la agenda pastoral, el domingo 27 de septiembre se llevó a cabo la solemne celebración eucarística en la parroquia, congregando a una masiva asistencia de feligreses que se unieron para escuchar la inspiradora predica del prelado. Durante la homilía, Monseñor Alberto enfatizó que la «Civilización del Amor» requiere un esfuerzo constante y cotidiano, recordando que la construcción de la paz comienza en el hogar y en los espacios de convivencia habitual, además de señalar la urgencia de promover el diálogo y el perdón.
La liturgia dominical estuvo acompañada de emotivos gestos de reciprocidad, donde la comunidad entregó al representante papal diversos presentes relacionados con la gastronomía y la actividad productiva de la zona, culminando con el obsequio especial de un cetro sacerdotal antes de finalizar la ceremonia.
Al término de la Eucaristía, el Nuncio aperturó un espacio de diálogo con los medios de comunicación presentes, expresando su profunda admiración por la belleza natural de la montaña merideña y la calidez de su gente. En su intervención, invitó a la sociedad a desarmar el lenguaje cotidiano para sembrar cercanía, ternura y reconciliación, destacando a la familia como el primer semillero de santas vocaciones.
Finalmente, el prelado envió un mensaje de aliento general a los medios de comunicación y a la colectividad sobre la importancia de informar y construir el bien frente al ruido del mal. Cerró su encuentro exhortando a los fieles a seguir caminando juntos en la esperanza y bajo el manto protector de la Virgen, impartiendo su bendición apostólica para toda la parroquia y la región.































































